martes, 9 de abril de 2013

ElPibeOnírico



En la semana, tuve junto a mi amigo jodido e hinchapelotas, Gastón, un Seminario sobre Investigación Social que duró casi 3 días.

Fueron días arduos, no?

Es así que llegué de Trelew anoche, como a las 21:30, empapado y con un creciente mal humor.

Piqué unas empanaditas que había hecho mi vieja, me bañé y me acosté.
Se me cerraban los ojos mientras miraba el debate de los Diputados, dónde trataban el proyecto de la Reforma al Poder Judicial.

Claro que me dormí con la alarma puesta a eso de las 5am para no perderme la culminación del debate.

Suena la alarma, despierto, y me encuentro con un enardecido Agustín Rossi que cazó un vaso y vociferaba a viva voz y con justa razón, a los paladines de la justicia, por siempre televisados.

Miré ese escándalo (por el que reconozco a grandes rasgos querer formar parte como potencial Politólogo) y me volví a dormir.

Cómodo, calentito, comencé a soñar con quién tengo de fondo en mi Twitter y en mi blog, amigo, hermano, guerrero a cuya existencia no pienso renunciar, Matías Gensana.

Charlábamos, como cada día de estos últimos 5 años sobre su vida.

Sin sobresaltos, lo vi entrar a mi garage (guarida nerd) mientras rasqueteaba una puerta para pintar, y le dije:

-Decidiste quedarte?

-Si.

Escuché su afirmación, miré fijamente la puerta y cuando volví la vista, nuevamente ya no estaba. No está a la vista, solamente, eso está claro.

Ya en otro plano pero siempre soñando, yo estaba nervioso porque se palpitaba un fuerte cacerolazo en mi barrio.

Estaba en mi casa y veía como mis viejos preparaban sus cosas para asistir a una más de esas marchas, Marchas del Odio.
Diríamos que llevaban su cacerola con una cuchara de madera, no?
Pero llevaban un hacha y una azada. Instrumentos de trabajo, que en manos de un loco podrían lastimar.

Casualmente allí, asisten muchos locos.

Bien. Seguí a mis viejos hasta esa marcha, que se organizaba en el hueco de una cantera que queda cerca de casa.

Lo que ví/soñé era espeluznante.

Al ritmo de:
 


los cacerolos bailaban al compás de este tema de 'Los Plateros'.

Puteaban al aire y zapateaban sobre los chasis de autos que habían volcado.

Dato no menor: Me arrestaron por no cacerolear bajo el cargo de 'Incorregible'.

Término borgiano que detesto y lo sueño contra mí.

Vamos a ver que dice mi querido y petulante psicólogo de esto.
Muy normal, no me siento.


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